davidchruiz david ch ruiz
Valencia · 39°28′N · En construcción · --:--
← Diario
Entrada
N° 014
Fecha
25 DE JUNIO DE 2026
Pilar
Templo
Lectura
2 min
Temporada 01 — Empezar

Más fuerte para servir mejor

No entreno para verme más fuerte. Entreno para estar preparado para todo lo que Dios quiera hacer a través de mi vida.

No quiero ser fuerte para llamar la atención. Quiero ser fuerte para servir mejor.

Hay una idea que ha cambiado por completo cómo veo el entrenamiento.

Durante mucho tiempo pensé que el gimnasio consistía en ganar músculo, levantar más peso o mejorar el aspecto físico. Hoy sigo queriendo progresar, pero la razón es distinta.

No quiero ser fuerte para llamar la atención. Quiero ser fuerte para servir mejor.

Cada vez entiendo con más claridad que mi cuerpo no me pertenece solo a mí. Es el instrumento con el que trabajo, sirvo en la iglesia, abrazo a personas y construyo proyectos. Si descuido ese instrumento, también limito lo que puedo hacer.

Entrenar se ha convertido en una forma de administrar bien lo que Dios me ha confiado.

Cuando el cansancio invita a quedarse en casa

Hay días en los que termino una jornada en DHL y el cuerpo pide descanso. Muchas veces recuerdo que la disciplina no hace lo que apetece, sino lo que conviene.

Cada entrenamiento me recuerda que las cosas importantes no se construyen de golpe. Se construyen repetición tras repetición. Igual que la fe crece con la constancia, el cuerpo también responde a las pequeñas decisiones de cada día.

No busco un cuerpo perfecto. Busco un cuerpo sano, fuerte y disponible para trabajar, servir y cumplir el propósito durante muchos años.

Porque el objetivo nunca ha sido el espejo. El objetivo siempre ha sido el Reino.

Y cuanto más entiendo eso, más sentido cobra cuidar el descanso, la alimentación y la salud. No como un acto de orgullo, sino como mayordomía.

Preparado para lo que venga

Quiero llegar a los próximos diez o veinte años con la energía suficiente para seguir enseñando, construyendo y acompañando a las personas que Dios ponga en mi camino. No sé todo lo que el futuro traerá. Pero quiero estar preparado cuando llegue.

Por eso hoy vuelvo a entrenar. No por apariencia. Sino por propósito.

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” — 1 Corintios 6:19–20

Principio
Mi cuerpo no es un proyecto de vanidad. Es una herramienta que Dios me ha confiado para amar, servir, trabajar y cumplir el propósito.