No los escribí para inspirar a nadie. Los escribí para no olvidar a qué me comprometí y para que quede registro cuando los incumpla.
La reputación viene después del trabajo, no antes. Prefiero que lo que digo esté respaldado por lo que hice.
Hacer el trabajo cuando no tienes ganas es un acto de fe. Lo entendí tarde, pero lo entendí.
Creer en algo sin moverme no es fe, es comodidad. La diferencia está en lo que hago el martes por la mañana cuando no me apetece.
Me costó aceptar que las semanas sin visibilidad siguen siendo parte del proceso. Ahora las respeto más.
Los resultados me importan. Pero lo que de verdad me motiva es construir algo que tenga impacto cuando yo ya no esté mirando.
Una semana de mucha energía seguida de parálisis no vale lo que cincuenta semanas ordinarias y constantes. Lo comprobé.
La incomodidad no siempre es una señal de que algo está mal. A veces es exactamente la señal de que vas bien.
Prefiero tardar más y llegar siendo quien quiero ser. Llegar rápido sin eso no me parece llegar.
"Estoy aprendiendo a construir sin correr."